Omayra Sanchez, esto siempre me impactó
Omayra Sánchez fue una niña víctima del volcán Nevado del Ruiz durante la erupción que arraso al pueblo de Armero, Colombia en noviembre de 1985. Omayra estuvo 3 días atrapada en el fango, agua y restos de su propia casa. Tenía 13 años y durante el tiempo que se mantuvo atorada siempre estuvo encima de los cuerpos de sus familiares. Cuando los socorristas intentaron ayudarla, comprobaron que era imposible, ya que para sacarla necesitaban amputarle las piernas, sin embargo carecían de cirugía y podría fallecer. La otra opción era traer una moto-bomba que succionará el cada vez mayor fango en que estaba sumergida. La única moto-bomba disponible estaba lejos del sitio, por lo que solo podían dejarla morir. Omayra se mostró fuerte hasta el último momento de su vida, según los socorristas y periodistas que la rodearon. Durante los tres días, estuvo pensando solamente en volver al colegio y en sus exámenes. El fotógrafo Frank Fournier, hizo una foto de Omayra que dio la vuelta al mundo y originó una controversia acerca de la indiferencia del Gobierno Colombiano respecto a las víctimas. La fotografía se publicó meses después de que la chica falleciera. Muchos ven en esta imagen de 1985 el comienzo de lo que hoy llamamos Globalización, pues su agonía fue seguida en directo por las cámaras de televisión y retransmitida a todo el Mundo.
He aquí el video.
Siempre me dió terror ver esta foto, rabia impotencia, y un montón de cosas pasan por mi mente cada vez que la recuerdo.
Extraido de el blog de javimoya.
José Laurencio Silva, el procer olvidado
José Laurencio Silva, nació en Tinaco el 7 de Septiembre de 1.791 hijo de humildes padres, su madre era la comadrona del pueblo y su padre era pescador.
Siendo joven se unió al ejercito republicano desde el inicio hasta el final en el cual sostuvo una larga amistad con el libertador Simón Bolívar hasta el día de su muerte, de hecho en momentos cuando se pretendía enterrar al libertador con una camisa rota exclamo: “no puede ser enterrado el libertador de América con una camisa rota” y acto seguido lo vistió con una camisa de seda blanca de su propiedad, se casó con una joven llamada Felicia Bolívar, sobrina del libertador.
José Laurencio acompañó al libertador en casi todas sus campañas, incluso cuando el libertador se encontraba fuera de Venezuela refugiado en las antillas, continuó la lucha guerrillera con un pequeño ejercito, pero fiel y leal a la causa republicana, nunca se fue huyendo y siempre se mantuvo leal a la causa.
el General Silva peleó en las Queseras del Medio, Carabobo, Boyacá, Pichincha, se le consideró héroe de Junín, y se consagró en la batalla de Ayacucho que a la postre sería la libertad de Suramérica, fue ayudante del Mariscal Antonio José de Sucre, de hecho Sucre dijo sobre él: “Envidio las heridas de Silva”, allí fue ascendido a General de Brigada, luego de la independencia, su hoja de servicio militar describía las 54 heridas que recibió en su cuerpo, por lo que el Gobierno Nacional le concedió su pensión por invalidez como soldado de la independencia.
En Venezuela Laurencio Silva participó en las Batallas de: Taguanes, El Pao, El Baúl y la Batalla de Cojedes con el General Páez.
Una anécdota de Laurencio Silva cuenta que cierto día en la ciudad del Potosí en Bolivia bailó un vals con el libertador Simón Bolívar, dado que no era de alta sociedad y de piel mestiza fue rechazado por una dama aristócrata que intentó sacar a bailar en una fiesta que se hacia en honor al libertador, viendo esta escena Bolivar dice:
“Que deje de sonar la orquesta ordena el General”
Luego se dirige al centro de la sala y dice en voz alta callando el murmullo de los presentes y haciendo una reverencia:
“Señor José Laurencio Silva… Ilustre prócer de la independencia Americana, Héroe de Junín y Ayacucho, a quien Bolivia debe inmenso amor, Colombia admiración, Perú gratitud eterna, saben que el Libertador quiere honrarse en bailar ese vals con tan distinguido personaje”
Y dirigiéndose a la orquesta ordenó:
“Tocad un vals”
Y caminando donde estaba asombrado José Laurencio Silva lo reverenció, ¿me concede el honor General?; y salieron al centro de la sala, el murmullo era unísono y balsearon como buenos amigos hasta que los aplausos de la numerosa concurrencia opacaron la orquesta.
Al final de sus años se retiro a trabajar la agricultura y la ganadería en sus tierras de Montecristo en Chirgua, Estado Carabobo, fue General en Jefe de la República de Venezuela, murió en Valencia el 27 de febrero de 1.873
Aquí me extraigo una reflexión hecha por mi amigo Carlos Balladares en su weblog sobre José Laurencio Silva.
La historia de la Independencia en Venezuela ha estado centrada en la vida de Bolívar (la “historia oficial”, la historia que se dicta en las escuelas, la única que recibe la población); es por ello que la mayoría no tiene ni idea de qué pasaba en el territorio cuando este estaba dominado por los realistas y Bolívar se refugiaba en las Antillas o en Nueva Granada. La historia de toda una nación, la que conocemos; “sigue” a Bolívar en sus constantes huidas; y abandona a los que nunca escaparon del territorio y fueron leales a la causa republicana. Esos que se quedaron y se hicieron guerrilleros para debilitar el “ejército” realista, fueron de algún modo olvidados por los historiadores, y sólo son en verdad valorados cuando se incorporan a los ejércitos de Bolívar. Si no hubiera sido por estos valientes; las acciones de Bolívar habrían sido mucho más costosas, y la guerra más larga. Es verdad que ambos se necesitaron (los que buscaron apoyo en el exterior como Bolívar y los que se hicieron guerrilleros acá) pero la historia oficial sobrevalora a unos y olvida a otros, como si existiera un solo valiente, como si TODO dependiera de un único hombre.








