Una Anecdota mas de Albert Eistein

11 Octubre, 2007 at 18:36 pm (Curiosidades, ciencia, comico)

Desde el blog de todo un poco me extraigo una anecdota del fisico alemán, tan curiosa y singular como cómica, disfrutenla.

einstein.jpgUna anecdota.

Durante una conferencia con varios universitarios, un profesor de la Universidad de Berlín…Propuso un desafío a sus alumnos
Con la siguiente pregunta:
“¿Dios creó todo lo que existe?”

Un alumno respondió, valientemente:
Si, Él creó…

¿Dios realmente creó todo lo que existe?
Preguntó nuevamente el maestro.

Si señor, respondió el joven.

El profesor respondió: “Si Dios creó todo lo que existe, ¡entonces Dios hizo el mal, ya que el mal existe! Y si establecemos que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos, ¡entonces Dios es malo!!”

El joven se calló frente a la respuesta del maestro, que feliz, se regocijaba de haber probado, una vez más, que la fe era un mito.

Otro estudiante levantó la mano y dijo:
¿Puedo hacerle una pregunta, profesor?

Lógico, fue la respuesta del profesor.

El joven se paró y preguntó:
Profesor, ¿el frío existe?
¿Pero que pregunta es esa?… Lógico que existe, ¿o acaso nunca sentiste frío?

El muchacho respondió: “En realidad, señor, el frío no existe. Según las leyes de la Física, lo que consideramos frío, en verdad es la ausencia de calor. Todo cuerpo o objeto es factible de estudio cuando posee o transmite energía; el calor es lo que hace que este cuerpo tenga o transmita energía”.

El cero absoluto es la ausencia total de calor; todos los cuerpos quedan inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Nosotros creamos esa definición para describir de que manera nos sentimos cuando no tenemos calor.”

Y, ¿existe la oscuridad? Continuó el estudiante.

El profesor respondió:
Existe.

El estudiante respondió:

La oscuridad tampoco existe.
La oscuridad, en realidad, es la ausencia de luz.
“La luz la podemos estudiar,
¡la oscuridad, no!

A través del prisma de Nichols, se puede descomponer la luz blanca en sus varios colores, con sus diferentes longitudes de ondas.

¡La oscuridad, no!

… “¿Como se puede saber qué tan oscuro está un espacio determinado?
Con base en la cantidad de luz presente en ese espacio.”
La oscuridad es una definición utilizada por el hombre para describir qué ocurre cuando hay ausencia de luz.”

Finalmente, el joven preguntó al profesor:
Señor, ¿EL MAL EXISTE?

El profesor respondió: Como afirmé al inicio, vemos estupros, crímenes, violencia en todo el mundo. Esas cosas son del mal.

El estudiante respondió:
“El mal no existe, Señor, o por lo menos no existe por sí mismo. El mal es simplemente la ausencia del bien…
De conformidad con los anteriores casos, el mal es una definición que el hombre inventó para describir la ausencia de Dios.”
Dios no creó el mal.
… El mal es el resultado de la ausencia de Dios en el corazón de los seres humanos.
Es igual a lo que ocurre con el frío cuando no hay calor, o con la oscuridad cuando no hay luz.
El joven fue aplaudido de pié, y el maestro, moviendo la cabeza,
Permaneció en silencio…
El director de la Universidad,
se dirigió al joven estudiante y le preguntó:
¿Cuál es tu nombre?

Me llamo, ALBERT EINSTEIN.

23 comentarios

  1. imacsamu dijo:

    muy muy buena. la razón siempre, por encima de todo lo demás.

  2. maxi dijo:

    es un hoax tremendo si alberto era ateo

  3. RodrigoBettendorf dijo:

    coincido con maxi, albertito era ateo…

  4. Doctor dijo:

    Curioso post, diría incluso que es interesante… :)

    Un saludo

    Doctor, Crítico de Blogs

  5. Ari dijo:

    Muy buena la anecdota, la he leido alguna vez pero no recuerdo exactamente donde , un gusto volverla a leer..

    Esta es la clase de Blogs que me gustan :)

    Saludos

  6. Enzo David dijo:

    gracias Ari…

  7. .anim dijo:

    la cuestion no es si era ateo o no si no que le llevo la contraria al profesor con mucho arte xD

  8. marcos dijo:

    Dejen de mentir con esa anécdota de Einstein que es mentira.
    Einstein era, con bastante claridad, un no creyente.
    Einstein permaneció siendo un no creyente. Después de su muerte en 1955 su cuerpo fue cremado sin ceremonia religiosa alguna.

    La Oración.

    Una niña de sexto grado en una escuela dominical en la ciudad de Nueva York, animada por su maestra, escribió a Einstein y le preguntó si los científicos rezaban, y en caso de hacerlo, para qué. La respuesta de Einstein fue:

    “La investigación científica se basa en la idea de que todo lo que ocurre está determinado por las leyes de la naturaleza… Por esta razón… un científico investigador difícilmente se verá inclinado a creer que los acontecimientos puedan ser influidos por la oración, p.ej. por un deseo dirigido hacia un ser sobrenatural” (2, p.27).

    “No puedo aceptar ningún concepto de Dios basado en el miedo a la muerte o en la fe ciega. No puedo demostrarle que no hay un Dios personal, pero si hablara de él sería un mentiroso” (1, p.622).

    “No creo en la inmortalidad del individuo, y considero que la ética es una preocupación exclusivamente humana sin autoridad sobrehumana alguna tras ella” (2, p.34).

    “Tampoco puedo creer que el individuo sobreviva a la muerte de su cuerpo, aunque las almas débiles albergan tales pensamientos por miedo o por un egoísmo ridículo” (4, p.6).

    1 Clark, Ronald. La vida y tiempos de Einstein. Nueva York, World Publishing Co., 1971.

    2 Dukas, Helen. Albert Einstein: el lado humano. Princeton, Princeton University Press, 1979.

    3 Einstein, Albert. Filosofías vivientes. Nueva York, Simon and Schuster, 1931.

  9. jaime pantoja dijo:

    la verdad que no se mucho sobre Einstein, y que si lo dijo o no es cosa para otra platica; lo que se puede recoger de tal anecdota, a mi parecer, es un bello argumento retorico-plaudible-. para los estudiosos de Einstein, que afirman o niegan sobre si lo dijo, enfoquen sus esfuerzos en algo mas interesante. ¿que han hecho uds. paras ser digno de aplausos?

  10. valerio ramos centeno dijo:

    albertito fue ateo, pero considero que si el dijo todo esto queria transmitirnos un mensaje de respeto las convicciones y fe que cada ser humano tenga

  11. Albert dijo:

    Marcos, Valerio (y otros a los que les gusta de confundír a la gente)
    Einstein NO ERA AGNOSTICO. En casi todos sus discursos dejaba en claro su creencia en Dios aclarando no tener preferencia por ninguna doctrina en particular, sino en la existencia de un Ser Superior.
    De hecho, en su libro “Mi Credo” deja bien en claro su postura.
    Antes de opinar hay que INFORMARSE BIEN.

  12. Diego dijo:

    En su Biografia por Walter Isaacson dice:

    Es que Einstein era deísta. Creía en un Dios que daba orden y armonía al Universo. Siempre rechazó ser ateo, incluso rechazó ser panteísta. Dios no estaba en el Universo, sino detrás del Universo. Sin embargo nunca aceptó que fuese un Ser Personal. Y mucho menos que interviniese alterando las leyes naturales. Einstein no creía que Dios tuviese libre voluntad, pero es que tampoco creía que los hombres la tuviesen.

  13. Diego dijo:

    «A lo largo de su vida, Einstein fue constante al rechazar la acusación de ser ateo. ‘Hay gente que dice que no hay Dios, pero lo que realmente me enfada es que me citan para apoyar su punto de vista’, dijo a un amigo.

    Al contrario que Sigmund Freud o Bertrand Russell o George Bernard Shaw, Einstein nunca sintió la necesidad de denigrar a los que creían en Dios. Al contrario, tendía a denigrar a los ateos: ‘lo que me separa de la mayoría de esos que se llaman ateos es un sentimiento de radical humildad hacia los secretos inalcanzables de la armonía del cosmos’, explicaba.

    ‘Los ateos fanáticos’, escribió en una carta, ’son como esclavos que aún sienten el peso de las cadenas que arrojaron tras un duro esfuerzo. Son criaturas que en su pleito contra la religión tradicional como opio de las masas, no pueden escuchar la música de las esferas».

    El 23 de diciembre de 1940 declaraba en la revista TIME sobre la facilidad con que Alemania adoptó la cultura nazi:

    “Cuando tuvo lugar la revolución en Alemania, miré con confianza a las universidades, pues sabía que siempre se habían enorgullecido de su devoción por la causa de la verdad. Pero las universidades fueron amordazadas. Entonces confié en los grandes editores de los diarios que proclamaban su amor por la libertad. Pero, al igual que las universidades, también ellos tuvieron que callar, sofocados en pocas semanas. Sólo la Iglesia permaneció firme, en pie, para cerrar el camino a las campañas de Hitler que pretendían suprimir la verdad. Antes nunca había experimentado un interés particular por la Iglesia, pero ahora siento por ella un gran afecto y admiración, porque la Iglesia fue la única que tuvo la valentía y la constancia para defender la verdad intelectual de la libertad moral.”
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    Einstein nació en una familia judía sin fe ni práctica religiosa. El único pariente que iba a la sinagoga era agnóstico y decía al joven Albert que acudía porque «nunca se sabe».
    A los 6 años, sus padres metieron al niño en una gran escuela católica. Era el único judío entre los 70 alumnos de su clase. Como todos ellos, hizo la asignatura de religión católica y según Walter Isaacson la disfrutó.
    Un poco antes de los 10 el joven Albert decidió ser un judío devoto en oposición a sus padres: no comer cerdo, mantener el Sabbath, la pureza kosher, incluso componía sus propios himnos y los cantaba camino del colegio.
    A los 10 años, un estudiante de medicina de 21 años llamado Max Talmud que cada semana comía en su casa le dejó unos libros de divulgación de ciencias naturales escritos por Aaron Bernstein, que insistían en la relación entre la biología y la física. Ahí despegó el intelecto de Einstein hacia la física y la matemática, un intelecto hasta entonces adormecido.
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    En 1929, en una cena en Berlín, teniendo casi 50 años, Einstein ya empezaba a establecerse en su postura deísta y se negó a comparar la religión con la superstición astrológica. «No puede ser, ¿no será usted religioso?», le preguntaron. Y él respondió:
    «Intente penetrar con nuestros medios limitados en los secretos de la naturaleza y encontrará que más allá de todas las leyes discernibles y sus conexiones, permanece algo sutil, intangible, inexplicable. Venerar esta fuerza que está más allá de todo lo que podemos comprender es mi religión. En ese sentido soy, de hecho, religioso.»
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    A esa edad concede una entrevista a George Sylvester Viereck, un alemán que vivía en EEUU desde niño. Einstein pensaba que Viereck era judío. En realidad, Viereck presumía de ser pariente del Kaiser y durante la Segunda Guerra Mundial le detendrían por ser propagandista de la causa alemana. En la época que entrevistó a Einstein se ganaba la vida entrevistando grandes hombres… y escribiendo poesía erótica.

    — ¿Hasta qué punto está usted influido por el cristianismo?

    — De niño recibí instrucción tanto en la Biblia como en el Talmud. Soy judío, pero estoy embelesado por la figura luminosa del Nazareno.

    — ¿Acepta la existencia histórica de Jesús?

    — Incuestionablemente. Nadie puede leer los evangelios sin sentir la presencia real de Jesús. Su personalidad palpita en cada palabra. Ningún mito está lleno de tal vida.

    — ¿Cree usted en Dios?

    — No soy un ateo. No creo que pueda llamarme panteísta. El problema implicado es demasiado vasto para nuestras mentes limitadas. Estamos en la posición de un niño pequeño entrando en una gran biblioteca llena de libros en muchos idiomas. El niño sabe que alguien debe haber escrito esos libros. No sabe cómo. No entiende los idiomas en que están escritos. El niño tenuemente sospecha que hay un orden misterioso en la ordenación de los libros pero no sabe cuál será. Esta es, me parece, la actitud de incluso el humano más inteligente hacia Dios. Vemos el universo maravillosamente ordenado y obedeciendo ciertas leyes, pero sólo tenuemente entendemos estas leyes.

    — ¿Es este un concepto judío de Dios?

    — Soy un determinista, no creo en el libre albedrío. Los judíos sí creen en el libre albedrío. Creen que un hombre modela su propia vida. Yo rechazo esa doctrina. En ese tema, no soy judío.

    — ¿Es ése el Dios de Espinoza?

    — Me fascina el panteísmo de Espinoza, pero admiro aún más su contribución al pensamiento moderno porque fue el primer filósofo que trató del cuerpo y el alma como un todo, no como dos cosas separadas.

    — ¿Cree usted en la inmortalidad?

    — No. Y una vida es bastante para mí.
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    Einstein pronto vio que sus opiniones sobre estos y otros temas interesaban a muchos, así que en 1930 publicó un credo, «En qué creo», apoyando a un grupo de derechos humanos. En él defendía la noción de misterio.

    «La emoción más hermosa que podemos experimentar es lo misterioso. Es la emoción fundamental que está en la cuna de todo verdadero arte y ciencia. Aquel a quien esta emoción le es ajena, que ya no puede maravillarse y extasiarse en reverencia, es como si estuviera muerto, un candil apagado. Sentir que detrás de lo que puede experimentarse hay algo que nuestras mentes no pueden asir, cuya belleza y sublimidad nos alcanza sólo indirectamente: esto es la religiosidad. En esto sentido, y sólo en este, soy un hombre devotamente religioso.»

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    Einstein no era Ateo. Einstein aceptaba un Dios detrás de las leyes inmutables del cosmos. Lo que no aceptaba es un Dios con poder o voluntad de cambiar estas leyes. Para él, las leyes físicas estaban predeterminadas… y las acciones de los hombres también.

    En su credo se adhirió a la frase de Schopenhauer: «un hombre puede hacer lo que quiera, pero no querer lo que quiera». Los deseos, ilusiones, maldades y bondades de un hombre vienen dados, determinados, por leyes inmutables.

    Eso no quiere decir que por razones prácticas no debamos encerrar a los asesinos, aunque filosóficamente creamos que, en realidad, no son responsables, que estaban «obligados» a asesinar.

    «Sé que filosóficamente un asesino no es responsable de su crimen, pero prefiero no tomar el té con él», declaró.

  14. mompracem dijo:

    Totalmente de acuerdo con el último post: Einstein para nada era ateo; muy por el contrario, una de sus frases célebres fue “Dios no juega a los dados”, comentando el principio de incertidumbre de Heisemberg. Coincido con Albert y Diego: INFORMARSE antes de opinar.

  15. Jus dijo:

    Muy buena enecdota, quizas Einstein lo que queria es respetar la ponion de cada quien acerca de la creencia de un Dios, ya sea como el postulaba o como los demas lo creen,
    una vez un boxeador dijo: “las religiones son como los mares, los rios, los lagos, los oceanos, tienen diferente nombre pero todos contienen agua, asi las religiones tienenen diferentes nombres pero todas contienen la verdad” (Mohamed Ali).
    Saludos!!!

  16. a dijo:

    Albert einstein era un ateo de la hostia, esto no te lo crees ni tu

  17. fede dijo:

    REALMENTE FANTASTICO!!!!!

  18. shery dijo:

    que inteligente hombre!!

  19. Paco Melo dijo:

    Sea ateo, agnostico o no es irrelevante a que Dios existe y el argumento me parece extraordinario sea o no de Eintein. DIOS existe y te esta buscando…

  20. jhonatan dijo:

    oe ta bien sobre ALBERT EINSTEIN.
    3nc3rio

  21. Mileidys dijo:

    Dios subestimas a eistein, sabes, porque eisten sea ateo, le cabe derecho de hablar con la verdad el sabia que existe Dios que no queria seguirlo por falta de fe o porque para los cientificos buscan mejor lo dificil como el medir altura profundidad, esto quiere decir que ellos no tienen fe y como no pueden medir lo que no ven no creen en ello. muack,,, piensalo.

  22. vanessa dijo:

    uyyy einstein es mi paradigma a seguir xd

  23. Mario dijo:

    Es importante saber sio Einstein era creyente o no.
    Pero creo que en este dialogo, hay intereses crados. Parar unos es importante que sea creyente, para otros lo contrario, pero en definitiva todos buscan alguien que les confirme si estan en lo cierto o no.
    Recomiendo a cada uno que siga su camino e intente llegar al conocimiento aq traves del estudio, del esfuerzo y de la honestidad.
    Preguntaros que es lo que pensais vosotros, y no busqueis en los demas la confirmación de vuestra experiencia para confiar en vosotros mismos.
    Yo creo en la espiritualidad, en cualquiera de sus formas y manifestaciones.
    Creo en la oración, y he experimentado sus beneficios. Creo que se podría encontrar una explicación científica para ello.
    Y creo en las personas que construyen su propio camino de experiencia y saber, y que buscan crecer a través del dialogo respetuoso.

    Un saludo a todos.

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